
''Había un tiempo atrás una mujer que se estaba adentrando en un bosque. Cuando derrepente se topó con una venenosa serpiente congelada en la nieve. Ella la llevo a su hogar y la curó como buenamente pudo. Un día, la serpiete la mordió en el cuello, y la mujer, agonizando, preguntó: '¿Porqué me has hecho esto? A lo que la serpiente respondió: 'Mírame, zorra, tu sabías que era una serpiente.''
Pues parecerá una tontería, pero otro de los momentos que cambió mi vida fue leer esta fabulosidad. A simple vista es una traición, o lo malvado que es el hombre, blablabla... Pero también tiene otra expoliación, y es así: La mujer no ayudó a la serpiente por compasión, sino por amor. Un amor que te hace sentir maravillosamente bien, y que anhelaba en quien sabía que no lo podría conseguir. Porque intentamos ayudar (o amar) a gente, sin importarnos lo que estén pensando en ese momento, incluso a quienes no quieren ser salvados. Buscaba despertar amor en la serpiente, olvidándose de lo insalvable de su relación.
En fin, otro de mis laaaargos esloganes que guían mi vida. De ahí que le tenga algo de repulsa a la pena. Mejor actuar. Haber, me explico: de pequeño lo pase mal en algunos momentos. Y cuando veo a alguien que esta pasando por lo mismo, lo reconozco, porque es lo mismo que yo hacía. Entonces me invade una vergüenza de mí mismo horrible. Y no le desearía a esa persona que sintiese la misma vergüenza. Así que la pena para los mártires.
El que quiera comentar otro momento gustosamente lo leeré con deleite. El que no, pues me la suda. Ya paso de esas tonterías. Pero me gustaría que a cambio de este momento, compartieseis uno vuestro.
salu2. Ramón.


