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25 de noviembre de 2008

1. Engendros del cielo


Entonces, con una pizca de ansiedad y un pellizco de pasión en la garganta subió a su azotea de nuevo. Las nubes estaban ennegrecidas, sacó su lengua para ver si llovía, pero no. Últimamente no solía llover, aun así eso ya no le importaba demasiado, poco a poco había dejado de fijarse en esos detalles.

Su vida contemplativa se había tornado en trabajo por el día y felicidad y sueños por la noche. Poco a poco iba dejando de observar el mundo para involucrarse directamente en él. Había pasado del racionalismo al empirismo.

Sin saber como, había elegido el camino de las mundanas y placenteras vanalidades antes que seguir con el estudio de las cosas que valen y la esencia de los momentos, o al menos había aparcado ese estudio... ¿estaba traicionándose a sí mismo?.

Continuará...

El Blog queda cerrado unas semanitas, ¡¡hasta la próxima!!
¡Adeu!


14 de noviembre de 2008

I Swear...

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Tumbado me quedo en el suelo viendo la vejez en tu cara con un movimiento tranquilo y lleno de noticias desagradables hechas de líneas rectas que abro y cierro, donde limpio todo lo limpiable y escucho un sinfin de sonidos curiosos. No se de donde vinen pero poca importancia tiene porque conservará una gota de esperanza que podrá abrir y cerrar a su parecer. Ya nos ha dejado, histerico el último segundo, tranquilo el siguiente e histerico el próximo. Ya nos olvidamos de él, como si nunca hubiese estado o como si siempre fuera a estarlo.

Ramón.

12 de noviembre de 2008

Sacos llenos de agujeros para guardar alegrías

El perfume, obra de Patrick Süskind, habla de la vida de un joven llamado Jean-Baptiste Grenouille, que tiene el don de captar la esencia de las cosas por su olor, y en el mundo putrefacto que le rodea solo encontró a los quince años un aroma que le impresionó. Era el aroma de una joven, a la que Grenoille estranguló para que no se le escapase esa fragancia.

A partir de entonces dedicaría toda su vida a intentar conservar por siempre el perfume más especial del mundo. Mata a montones de jovencitas y acaba aprendiendo técnicas para conservar su fragancia una vez muertas, por esto, el pueblo pide su cabeza.

Cuando va a ser ejecutado, Grenoille libera el tapón del frasco que contenía la esencia del amor. Ante su decepción, miles de personas se enfrascaron en una monumental orgía ante tal olor, y él se sintió reverenciado, pero no lo amado que esperaba. Su búsqueda había sido en vano. Finalmente derramó el perfume sobre su cabeza y fué devorado por unos cuantos pueblerinos, ante la decepción que le había dado la vida, prefirió quitársela.

Cuando uno está reflexionando en el autobus de regreso a casa, siente que después de un gran sentimiento debe ir un grán vacío, por no ser ese sentimiento eterno. El ser humano es un conjunto de insatisfacciones, y la vida son momentos. Si el ser humano tiene vida, el ser humano es insatisfacciones y momentos.

Momentos fugaces. Esos que se están buscando toda una vida y duran pocos minutos como mucho. Grenoille intentó que esa fugacidad fuese eterna, para conseguir una felicidad superficial, pero fracasó. Toda nuestra vida la dedicamos a buscar una serie de objetivos, y una vez alcanzados, estamos de nuevo decepcionados.

¿No sería genial poder elegir un solo segundo para que se parase el mundo? No lo sé. Pero me gustaria probarlo... Yo elegiría ese momento en que estoy completo como persona, porque me completa otra persona, ese momento que cuando te das cuenta de lo maravilloso que es, ya se ha esfumado, y que dedicas el resto de tu vida a intentar repetir...o superar...



No elegiría un momento en que no estuviese en paz con el mundo y conmigo mismo. Últimamente mi objetivo está siendo precisamente ese, no tener enemigos ni preocupaciones, para cuando esté con la persona que pueda completarme, vivir todos los momentos fugaces que pueda.


Precisamente la fugacidad de los momentos que hacen que la vida merezca ser vivida, es lo que los hace especiales. Me encantaría estar toda mi vida con la persona que me colma, sin obstáculos ni nada que nos entretenga ni moleste. Pero me tengo que conformar, porque la vida son momentos. Lo comparto, pero no lo acepto...

Es interesante un mundo donde el soñador siempre choca con la realidad, seguiré observándolo y os contaré más cosas sobre él cuando las vaya reflexionando.

Jean-Baptiste Grenouille no quería dejar escapar esa fragancia sin haber desentrañado sus secretos, yo tampoco quiero dejar escapar la vida.

Adeu!


2 de noviembre de 2008

Retratos


Y llegó la chica morena, pálida y portando un paraguas a
aquella misteriosa mansión, alejada del pueblo, de las casas corrientes. Después de mucho tiempo buscando una habitación donde vivir en condiciones, había llegado a este lugar.

Llamó a la puerta, estaba ya desgastada y tenía bastantes telarañas, allí no había entrado nadie en un buen tiempo. La puerta se abrió lentamente y detrás de ella se encontraba el mayordomo, de aspecto serio y agriado, que tenía una bata blanca -La vida son momentos, señora, ¿quiere echarle un vistazo al lugar?-

Así comenzaron su andadura, había 2 escaleras, la primera subía y la segunda bajaba, cogieron el camino ascendente y llegaron a un largo pasillo con montones de habitaciones:

-Si mira usted a su izquierda, en la primera habitación, podrá observar a un chico muy brillante, siempre sediento de conocimiento, es el más afín a mi dentro de la casa- era un chaval con aspecto desaliñado; ropas cutres y rotas; y que no tenía nada en su habitación, solo libros. Estaba sentado en el suelo reflexionando sobre cualquier cosa. Más tarde el mayordomo le contó a la muchacha que ese chico nunca cerraba la puerta, por si le traían más conocimiento.

-Si mira usted a su derecha verá un cuarto con una ventana gigantesca, y con un microscopio al lado, el que vive aquí es un soñador, no le haga ni caso.-

Siguieron avanzando -En esta habitación vive un humorista fracasado, es simpático. Más adelante podrá usted apreciar una musiquilla de fondo, es del artista de la casa: escribe poesía, dibuja, escucha música, se lleva muy bien con el intelectual de la primera habitación; hace algo de arte, pero nada destacable, aun así le da algo de alegría al lugar.-

-Hablando de alegría, aquí está el chico más sociable de la casa, siempre riéndose y hablando tonterías. No sale mucho porque bastantes veces le han dado de palos por ingenuo. Solo tiene uno o dos amigos, con el resto simplemente se muestra agradable, sigue buscando la amistad verdadera.-

-Ese hombre que se está dando cabezazos contra la pared es llamado por los demás como ''el hormiga'', está siempre trabajando, y la mayoría de las veces supera el máximo esfuerzo que puede realizar. Algún día le saldrán las cosas bien.-

Un hombre amargado porque sus ideales no eran los del resto, un revolucionario impotente, un niño que creía en la magia, así continuaron hasta llegar a la habitación más grande y espaciosa -¿Y aquí quien vive?- preguntó la dama; -Nadie, si usted decide arrendar esta habitación, será suya, justo en medio de las habitaciones del hombre esperanzado y del muchacho eternamente enamorado de la vida, ocupará usted el lugar más privilegiado de la casa, y por supuesto el de más importancia.-

-¿Y quién vive en las puertas que hay más allá en el pasillo?- volvió a preguntar -No lo sabemos aún, pero seguro que son gente maravillosa-.

Vista ya la primera planta, bajaron hasta el sótano. Era un lugar muy oscuro y sucio, pero bastante más espacioso que la planta superior, donde se encontraban todas esas singulares gentes.

-¿Y por qué hay gente viviendo en este lugar tan frío, oscuro e insalubre; es que no había habitaciones disponibles en la planta superior?- siguió preguntando -No es por eso, lo que pasa es que la gente que vive aquí vivió un tiempo en la planta superior, hasta que se decidió que no eran aptos para vivir en sociedad (es decir, la gente les rechazaba) y se les encerró. Este lugar son los calabozos de la mansión.-

Así comenzaron de nuevo a caminar: en una celda había un hombre encogido y mirando al infinito, con un montón de cadáveres a su alrededor; en otra había un señor que no paraba de llorar y arañar las paredes, apenas se le entendía, pero gritaba algo así como ¿por qué a mí?; en otra había una persona que sentía y padecía; el celoso que se mordía las uñas; el egocéntrico y sabelotodo; luego estaba el hermano gemelo del cómico de arriba, que hacía bromas demasiado pesadas e hirientes; el obseso sexual; el cariñoso; el sincero; el honrado; el loco que finge siempre que todo va bien y no se inmuta; el desnudo y sin complejos; el que aconseja; el que muestra su enfado por lo injusto; el que piensa demasiado y por consiguiente se amarga a sí mismo y a los que le rodean; el que no soporta la presión; el que evoca el pasado y teme el futuro... muchos de estos habían sido encerrados por orden del ayuntamiento, aunque a simple vista tuviesen rasgos positivos, eran incómodos para la vecindad.

Todo era muy bohemio y a la vez romántico, tal vez demasiado.

Terminando la visita, le dijo el mayordomo a la muchacha lo siguiente: -Como habrá podido usted apreciar, esta es una casa muy misteriosa, alejada de la sociedad y a veces se hace un suplicio vivir en ella por su complejidad de formas de vida, ¿qué me dice, está interesada?-
-Sí.-
-¿Cómo dice?-
-Sí.-

Adeu!
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