Él no lo ve, pero lo siento,
tan dentro que mata corazones.
Él no lo ve, pero miento.
Y sueño imposibles ilusiones.
Pero sus anhelos no valen
un mar de gotas inocentes.
Ni los odios implacables
que en ti quise crecer.
.
Grosero frío me recrimina.
A nadie engaño de este modo.
El odio nunca germina
contigo codo a codo.
Pero no somos más de dos.
Te veo marchar a tu deseo.
Y mi grito ahogado susurra
al viento: ''te espero...''
.
Ramón.