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27 de mayo de 2009

Castillo de cristal (primer poema)





Castillo de cristal



Acurrucado en la cama

y llorando mis entrañas

voy volviéndome de piedra,

cicatrizando mi alma.

Si despegase del suelo

y fundiese mente y aire

aprendería de mi error

y encontraría quien me ame.

La cogería de la mano

y nos sumergiríamos en el mar

volando cabizbajos

hacia el castillo de cristal,

donde al entrar solo habría

para gastar, una cama,

para destrozar, un altar,

para dos, un baño de sal.

Rompería los espejos

y cerraría las ventanas

para mirarla en silencio

e ignorar las palabras,

egoísta, quererla yo solo,

sin que nadie se interponga.

Me sacudiré el polvo

y tiraré de mi sombra

levantando un susurro roto

de mi existencia golosa.






24 de mayo de 2009

Noche de recuerdos y hadas

Recuerdo una mañana de primavera.

-Yo voy a ser enfermera, ¿Y tú?

-¿Yo? ¡Médico!- respondí tartamudeando y evitando mirarla a los ojos, inventé esa respuesta rápidamente para impresionarla, aunque a partir de ese día no tuve que inventar más. No se si lo conseguí, pero al menos sonrió, o quiero recordar que lo hizo. También recuerdo un baile corto, y El Sueño...



Piel fina y blanca que contrastaba con sus negros cabellos, pecas diseminadas por las mejillas, coletas en ocasiones especiales, inteligencia deslumbrante, un chándal lila...



La luna es lo más parecido a su cara, y cuando estoy borracho y mis ojos humedecen, es su cara sonriente. No es ningún secreto mi obsesión por la luna. Ahí arriba, lejos. A veces me pregunto qué estará haciendo ella.



¿Que estarás haciendo en esta noche de recuerdos y hadas?¿Estarás tan sola como yo?¿Te habrán herido profundamente en el alma, como a mi, aunque nunca lo hayan sabido (y nunca lo supiste)?Habrás planteado el símil del todo y la banalidad, como yo lo hago cada día?¿Habrás pasado hambre durante días, y en otros habrás renunciado a comer, como yo?¿Habrás mirado cara a cara a la muerte, como yo?¿Habrás herido a personas que quieres, como yo?¿habrás encontrado el amor?¿Lo habrás perdido?¿Habrás enrojecido tus ojos noche tras noche por la nostalgia, como yo?¿Habrás descubierto el sinsentido de la risa y del llanto?¿Y su sentido?¿Te habrás acostumbrado a la soledad, o a la compañía, o tu vida es devenir continuo?¿Recordarás tú tu destino, el baile, El Sueño? Seguro que no, y si es que sí, tal vez (solo tal vez) seas la única persona que pueda entenderme.



¿Reconocerás mi rostro, ya maduro, cuando nos volvamos a encontrar?

9 de mayo de 2009

La muerte y la metafísica

Os recomiendo que no leáis esta entrada, posiblemente es lo más crudo y real que he escrito...

Hace una semana mi perra Kira alumbró a cuatro cachorros que cabían todos en la palma de una mano. Desde entonces los ha cuidado, protegido, y alimentado.

Sin embargo, uno de los cachorros era más débil. No mamaba, probablemente le fallaba el olfato. A los cinco días sus hermanos eran el doble de grandes que él, y el hambre empezaba a pasarle factura. Sin poder ver aún lo que le rodeaba, se limitaba a llorar buscando a su madre, intentando arrastrarse con sus débiles piernas soltaba alaridos que reflejaban el dolor más intenso. Dejaba de llorar cuando yo le acariciaba, pero al soltarle seguía. Sin querer comer, y vomitando la leche de vaca no metabolizada, iba perdiendo fuerzas, quedándose sin vida. No estaba hecho para un mundo como éste.

Al medio día del jueves llegamos mi hermana y yo a mi casa, y ella subió corriendo a mi habitación. Gritó, el grito fue el más terrorífico y cruel que he escuchado, una niña de diez años estaba llorando desesperadamente al ver algo que no debió ver. El perro había muerto, y su madre se lo estaba comiendo, en el suelo de mi cuarto había un cadáver decapitado. Yo ya lo esperaba, necesitaba nutrientes para seguir alimentando al resto de cachorros, los vivos. Abrí las ventanas y limpié la sangre que había quedado en el suelo.

Un ser vivo que no nació para luchar, no comprendió como sobrevivir, y lloraba, lloraba toda la noche manteniéndome despierto. Gritaba de dolor sin que nadie le pudiese ayudar, ni un veterinario. Su destino era el más cruel y tempranero. Un rato después, me paré a observar como los cachorros mamaban, estaban alimentándose de la vida de su hermano, y a la vez otros organismos se alimentarán de la materia orgánica de los cachorros. La materia fluye continuamente, pero, ¿y lo que no es materia?.

Desnudo en la ducha, me dio por reflexionar. Si antes de existir no éramos nada, obligatoriamente, y dado que la vida fluye, algún día volveremos a ese estado. Pero siguiendo esa norma, si ahora tenemos existencia, podemos volver a tenerla alguna vez. Me gustaría creer en Dios, y entiendo el por qué del invento de la religión. La religión se ha inventado para proporcionarnos la felicidad, para que a nadie se le ocurra tener los pensamientos que rondaron mi cabeza.

Cuando yo era un niño, me fundía en los brazos de mis padres para que me diesen calor, y para sentir su piel protegiendo a la mía. Lo que más temo en la vida es perderlos, no creo que me pudiese recuperar. Siempre quise experimentar el madurar, el crecer, no sabía que eso significa el ir muriendo, que se consuma la vida. Estoy consumiendo mi vida en soledad, probablemente cuando muera no tenga a nadie a mi lado a quien decirle lo último que pensó mi ser. El final.

En la ducha, un pensamiento crudo y real como la vida atravesó mi cabeza como una aguja afilada. Ante ese pensamiento, se me cayó el teléfono de la ducha y me quedé un rato mirando al vacío. No quiero morir. El cachorro murió demasiado joven, no tuvo tiempo de disfrutar de las cosas que valen en la vida, ni de desarrollar su existencia. Supongamos que, con suerte, viviré unos 60 años, viviré en una parte del mundo y en un momento de la historia que no he elegido, y no podré disfrutar de otro. En esos 60 años habré acumulado millones de sentimientos, historias, se habrá forjado mi persona. Supongamos ahora que cuando tenga esos 60 años, pierda las ganas de vivir y de comer, y que llore a todas horas esperando mi destino. Cuando acabe muriendo y cierre por última vez los ojos, mi cuerpo poco a poco se descompondrá y ya no gozaré de los sentidos, todas las cicatrices de mi cuerpo ya no importarán, ni los deseos ni odios que despertó. Independientemente de la existencia, viene aquí el gran drama, la esencia que se deriva de ella. Cuando vaya a morir, se acabará toda mi persona, no existirán mis pensamientos, mis dudas, mis penas, mis alegrías... todo lo que he cosechado en la vida caerá por un precipicio y no quedará nada, o ni eso. Dentro de los miles de millones de años que han existido y existirán, nos ha tocado vivir un período de 14 a 90 años como mucho, en el que nuestra responsabilidad es disfrutar al máximo de la vida, y estar con las personas a las que de verdad queremos. Solo viviremos eso, no tendremos más oportunidad y una vez acabado esto habrá lo mismo que antes de que naciéramos, osea, que todo se acabará y no existiremos, lo que somos solo será unos cuantos años más, luego seguirán viviendo otros, pero ya no habrá nada relacionado con nuestra esencia. Lo que somos se perderá en un vacío y lo que existimos pasará a otros organismos. Lo peor es que no seguiremos pensando. Creo que la gente no es realmente consciente de la dimensidad de esta cuestión, que es la más dramática, no se da cuenta, no reflexiona. Tenemos un tiempo limitado para hacer algo o no hacerlo. Creo que no debo contar otras cosas que pensé, por aprecio a los que han seguido leyendo, no quiero que malgasten su tiempo pensando cosas tan horribles.

Cuando salí de la ducha, aún desnudo, me pregunté qué soy yo exactamente, el por qué soy, y qué hago rodeado de tanta maravilla. Sea como sea, soy ese algo por algún motivo, y necesito algo para orientar el poco tiempo que me queda, y seguir viviendo. Al día siguiente, en la estación de autobuses vi un anciano rodeado de gente y tirado en el suelo y al que no paraba de sangrarle la nariz, y luego en el autobús se acercó a mi un chiquillo a demostrarme que acababa de aprender a andar, con una amplia sonrisa. A partir de estos dos datos tuve más claro aún cómo quiero orientar mi existencia, o lo que queda de ella.


Ojalá existan el cielo o el infierno...


3 de mayo de 2009

En la habitación oscura del poeta (3º)

En la habitación oscura del poeta


En la habitación oscura del poeta
Escupo pensamientos con mi metralleta
¡Oh! Yo me corro cuando salen las estrellas
Escucho música en los cascos que me prestó ella
¿Te imaginas un condón montao en bicicleta?



En la habitación veo, no miro
Soy como el cerdo del viaje de Chihiro
A la incredulidad nunca le doy respiro
Dicen que Dios sabe cuál es el camino
¿Puede enseñármelo antes de darme el piro?

En la habitación no oigo, escucho
Como a una niña se le cae un cucurucho
Afortunada porque no conoce mucho
Que nadie la querrá como la trucha al trucho
Que acabará en la esquina con cualquier clientucho.



En la habitación oscura del poeta
Escupo pensamientos con mi metralleta
¡Oh! Yo me corro cuando salen las estrellas
Escucho música en los cascos que me prestó ella
Peor pederasta es el que chupa piruletas.



En la habitación no toco, acaricio
Las estupideces me sacan de quicio
Me llaman raro al rechazar el beneficio
De esperanza aún me guardo los resquicios
Soy un Action-Man en medio del bullicio.



En la habitación recuerdo versos de poesía:
en los que me presentaba como ''la armonía,
Si me rozas ni te cuento lo que te haría''.
No me vendría mal afeitarme un día
Si la lluvia me cantase, le lloraría.



En la habitación oscura del poeta
Escupo pensamientos con mi metralleta
¡Oh! Yo me corro cuando salen las estrellas
Escucho música en los cascos que me prestó ella
Si me cambio el nombre, me pondré Anacleta.



En la habitación intento conocer gente
Cualquier persona con dos dedos de frente
Que sepa distinguir normal de diferente
Que mire siempre más allá de lo corriente
Y que la tenga grande, preferentemente



En la habitación no pruebo, saboreo
Me miran mal en las calles mientras meo
Será su coche el que padece mi goteo
La vida tiene esencias que yo nunca veo
¡La calle es libre men!, grito y me escaqueo.



En la habitación oscura del poeta
Escupo pensamientos con mi metralleta
¡Oh! Yo me corro cuando salen las estrellas
Escucho música en los cascos que me prestó ella
Pueden comprar tu vida con una peseta.


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