Sin un dios ni un dueño todos nos sentimos un poco mejor, tenemos al menos la seguridad de que no todo ha acabado para nosotros, que podemos seguir creciendo, y así estoy yo, mendigando por gotas de agua que ayuden a mis ramas a expandirse, y a que mis hojas caigan cada vez que te veo marchar, y resurjan si me guiñas indiscretamente un ojo. Si cierro los ojos te veo, más presente de lo que alguna vez soñaste ser. Si abro las ventanas tu recuerdo se va volando en sentido de los silbidos del viento que te promente un destino seguro y, quizás, algo de despreocupada diversión. Yo me limito a estirarme en la silla y despedirte con una alabanza, suerte en tu camino.
Archivo del blog
30 de mayo de 2010
¿Dejarte llevar?
Sin un dios ni un dueño todos nos sentimos un poco mejor, tenemos al menos la seguridad de que no todo ha acabado para nosotros, que podemos seguir creciendo, y así estoy yo, mendigando por gotas de agua que ayuden a mis ramas a expandirse, y a que mis hojas caigan cada vez que te veo marchar, y resurjan si me guiñas indiscretamente un ojo. Si cierro los ojos te veo, más presente de lo que alguna vez soñaste ser. Si abro las ventanas tu recuerdo se va volando en sentido de los silbidos del viento que te promente un destino seguro y, quizás, algo de despreocupada diversión. Yo me limito a estirarme en la silla y despedirte con una alabanza, suerte en tu camino.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Actualmente hay
entradas y comentarios que valen en este blog.
1 comentario:
¡¡No señor!! ¡No pares quieto hasta que no hayas satisfecho tus ansias de vivir! Ese misterio que muchos tenemos por saber lo que es vivir... y que cada vez tengo más claro que nunca lo sabremos. Hablo por mí:
Tengo ganas de vivir, como nunca he tenido. Pero, qué es vivir? Acaso no es exprimir el día a día al máximo según lo que necesitemos? Acaso no es disfrutar de lo que nos gusta?
Bien... pues por cómo se están desarrollando los años, cada día está más claro que tendremos que entregarnos a la rutina, al sufrimiento, a la frialdad y a la competitividad, a la armadura hacia la gente, a vender nuestro corazón para cambiarlo por una piedra y a condenarnos en la amargura.
Hubo un tiempo en que creí que el ser humano era así por naturaleza: Amargo, porque de tanto pensar en lo malo dejó de apreciar lo bueno. Sin embargo me fijé en una chiquilla que es el ser más feliz del universo: feliz por dentro, feliz por fuera. Era la prueba que necesitaba para saber que la felicidad realmente existe...
...Y quizá haya que dejar de buscarla para que aparezca.
Publicar un comentario