18 de mayo de 2018

Si me olvido de vivir

Si me olvido de vivir, os pido que me recordéis que la vida no es más que un juego. Recordadme que no todo es tan importante ni definitivo como a veces pensamos, que cada día es una oportunidad de empezar de nuevo y los errores también caducan. Recordadme que el amor es algo que hay que dar sin pensar si se recibe, y que nunca se da demasiado, que no se agota. Que mi copa está llena y no medio vacía. Recomendadme que busque a los buenos, a los que merecen la pena y siempre están, los que me hacen más grande y no me empequeñecen. Recordadme que escuche música, tome aire, me mueva constantemente, me cuide y me quiera a mí mismo. Que piense en positivo, me divierta y disfrute de los pequeños detalles abriendo los sentidos de par en par. Que sonría por defecto y os mire a los ojos. Que hable de mí y desde mí, de corazón y con corazón. Sin trampas ni excusas. Incitadme a que me reinvente, porque nada cambia si nada cambia. Que fluya como el agua y no me estanque, que perdone y sea paciente, que sea agradecido por lo que se me ha dado. Simplemente os pido que me hagáis caer en la cuenta de que el pasado ya no existe y el futuro puede que exista o no, y de que los miedos son miedos porque no son realidad. Si alguna vez me olvido de vivir, esperadme, porque volveré.
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