‘’Regresamos a casa, y aunque teníamos la cabeza llena de pensamientos, apenas hablábamos. Pasamos la noche caminando y llegamos a Castle Rock poco después de las 5 de la madrugada de un domingo a primeros de septiembre. Solo habíamos estado dos días fuera, pero de algún modo el pueblo parecía distinto, y más pequeño’’
Gordie Lachance. Stand by me.
Si se pudiese encerrar la experiencia en palabras, si por un momento encontrásemos el adjetivo perfecto para todo lo que hemos vivido, si no fuera demasiada responsabilidad para una boca pronunciarla, la literatura dejaría de ser uno de los retos de mi vida. Aún así lo primero que haría con esa palabra es entregársela a todos los que han crecido conmigo a lo largo de mi vida, en cualquier momento. Los que me han hecho crecer. Por muchos debates, camisas, madrugadas, coches, cócteles, billetes y mordiscos en la boca que aparezcan en mi vida, yo seguiré admirando lo que empecé a construir desde niño muy dentro de mi: risas ruidosas, bailes al son que marque el viento, chistes sin sentido, la forma en que sonríe cuando adivino lo que está pensando, promesas inocentes, regalos desinteresados, esperas, paz, justicia, y sueños. Sobre todo sueños. Por todo esto cada vez que me dicen que en el fondo sigo siendo un niño me siento muy orgulloso.
Con el tiempo vas aprendiendo que el tamaño de tus alas depende de tus ganas de volar, aunque te hayan hecho creer que crecer conlleva necesariamente guardarlas en un baúl en ese desván de las historias incompletas. Si me has leído asiduamente podrás imaginarte que uno de mis mayores temores es el de perder mis raíces, cerrar con llave ese desván. Dejar de querer lo que quiero, y de ser quien soy. Aun así soy consciente de mi avalancha de defectos, que de vez en cuando me atizan en la cabeza cuando no los veo venir, algunos los intento corregir y con otros aprendo a convivir.
No estoy seguro de lo que voy a hacer con mi vida, de momento solo se que quiero seguir soñando. Y queriendo a quien me sale querer. Soñaré para olvidar después lo que he soñado, y dejar sitio a nuevos sueños. Soñaré con un mundo en el que pueda decir sin miedo lo que por dentro estoy gritando. También soñaré con que sales de tu prisión invisible, y que nada te impida mirarnos y saber lo que deseamos, y follar como animales sin importar que sea el lugar ni el momento adecuados, alcanzando las nubes con cada aullido. Por supuesto sueño con que cada golpe que me den traiga por lo menos una risa de alguien querido. Que encuentre la inspiración bajo cada piedra, y que al espirar expulse todos los temores.
No tengo ni idea de lo que va a pasar mañana, pero me tranquiliza la idea de que las estrellas seguirán bañando de luz nuestra piel una noche más.

