Archivo del blog

14 de septiembre de 2010

De mudas y ventoleras

Últimamente he aprendido que cuanto más abres los ojos más pierdes el rumbo. Hoy es una de esas tardes en que el viento cálido te envuelve mientras se cuela alguna ráfaga de aire frío, no hay sol, está oculto tras las nubes, y todo el mundo sonríe por dentro, la luna se deja ver, pero la luz aún se estampa en toda su plenidad contra los tejados. Me siento el guardián de una puerta más del paraíso. Y todo esto lo pienso aún a riesgo de saber que en cualquier momento retornarán más fuertes que nunca las ideas masoquistas que me persiguen, torturan y minan mi moral. Pero ahora mismo confío en mi, y en la vida.

Me prometí, sin saberlo, que mi piel no rozaría ninguna otra que no fuese la tuya. Pero todo tiene un límite, y se ha ido agrietando con el tiempo. He decidido cambiarla (de nuevo), algo que suele dar lugar en mi vida a nuevas etapas, no siempre mejores. El problema es que aunque mude la piel, mis ojos seguirán ahí. Esos ojos cansados que miran primero al suelo y luego al cielo. Que sonríen antes de ver algo divertido, para no decepcionarse cuando ese algo no sea lo suficientemente divertido. Que me mecen en la noche centelleando e impidiendome el sueño, y sumergiendome en divagaciones, que es al fin y al cabo lo que soy. Y mudando y mudando de piel, yendo de casa en casa, y resguardándose del sol, y saliendo a plena lluvia, auqel extraño reptil fue avanzando poco a poco.


9 de septiembre de 2010

Y su sonrisa


E
s increíble lo poco consciente que eres mientras en tu vida se establecen una serie de cadenas que, pase lo que pase, no podrán romperse. Vas viendo como poco a poco algo se llena con confesiones, risas, abrazos, charlas, locuras... todo eso que si algún día desaparece dejará seguramente un vacío irremplazable, y la nostalgia de haber encontrado la verdadera amistad, algo que no todos pueden decir. Cuando un amigo se va, se va lo más valioso qu
e has cosechado en todo una vida, de esos amigos que me sobran dedos de una mano para contar. Cuando todo lo que eres se ha ido formando con personas que han estado siempre a tu lado, que te han cuidado y animado cuando todo parecía negro. Sé que una parte de mí la he sacado de ti, me gusta tu energía, y esa sonrisa despreocupada, además de tus exageradas preocupaciones y esa calidez inexplicable. Sigue caminando, conviértete en quien sueñas ser, yo te estaré esperando a los lados del camino cuando necesites un poco de aliento. Como tu fuiste de lo poco a lo que acogerme cuando lo pasé mal, aunque no fueras consciente. Todo lo que pueda contar, todos nuestros recuerdos, arañaría un poco las cuerdas de este viejo harpa al que he decidido llamar alma con el tiempo, así que terminaré diciendo que tantos planes que tenía para los dos los dejaré de momento guardados en un cajón, pero te esperaré, porque eres parte de mí. Hasta pronto, amigo.

Actualmente hay comentarios que valen en este blog.