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30 de diciembre de 2010

¿Qué es el alma? Parte III. Un día en mi Alejandría (V)


Otra vez el insolente zumbido de la trompeta azul a lo lejos se atreve a despertarme, tenemos visita. Mientras recupero poco a poco la visión las borrosas manchas azules y blancas se convierten en un bello paisaje, que aun doliéndome la cabeza logro apreciar como uno de esos para los que merecería la pena el noble y aún oculto arte de parar el tiempo. Una estampida de gotas de rocío se deslizan sobre unas anchas hojas azuladas, como si el lago al pie del cual descansamos fuese el epicentro de su existencia y compitiesen por precipitar en él. La luz del sol se refleja en el agua e ilumina este claro, donde todo parece puro, incluido el cuerpo que yace dormido a mi lado. Reconozco que aún tiemblo un poco al contemplar esos carnosos labios, su piel nevada y su curvilínea desnudez. No la despertaré, tengo que irme, en estas circunstancias lo normal sería deportarla para que lo pasado esta noche no salga a la luz, pero ella me gusta especialmente, podría planteármela como mi nueva asistenta personal, ya que Dulia está muy entrada en años. En todo caso luego la mandaré traer a mis aposentos para decidirme, ahora debo salir corriendo, me estarán buscando.

Una vez vestido y en los jardines de palacio trepo hasta el balcón de mi alcoba, donde Dulia me espera para abrirme. Me mira con desaprobación y escucho palabras sueltas, de las que deduzco que mi esposa me está buscando por los alrededores y que tengo que recibir a un visitante, pero mis ojos están clavados mientras tanto en su pícara sonrisa aderezada con algunas arrugar, y en sus senos aún duros a pesar de la edad, que esté en pie junto a mi cama no es más que una provocación del diablo para hacerme pecar de nuevo. Casi sin darme cuenta agarro su cintura y la acerco a mí. Los de fuera pueden esperar un rato más. Le ordeno que se quite la ropa y empieza por las tirantas del uniforme, me encanta esta chica.

Mi viejo amigo me deja en la puerta de palacio, y después de una pequeña charla con los guardias me abren la puerta. La puerta de los recuerdos, se podría decir, varios años han pasado desde que salí por esta misma puerta con poco más que una navaja y un par de paños para combatir el frío (paños que más tarde habría de empeñar). El gran recibidor que antes recogía retratos de mi familia, ahora está atestado de cuadros de comidas y cacerías con mi hermano gemelo siempre en primer plano, la gula era el último pecado capital que me faltaba por ver hoy. Rápidamente se ha corrido la voz de mi vuelta al reino, hace unos minutos se me ha acercado un desdichado hombre suplicándome que le diese algo que fortuitamente había acabado en mi bolsón, y un poco antes un escritor venido a menos ha venido a pedirme que le contase la historia de mi viaje, para servirle de inspiración. Al menos el guardián del portón sigue transmitiendo la calidez de siempre.

En realidad mi vida no habría sido nada del otro mundo si no fuese por mi sangre real. Crecí junto a mi hermano en palacio, con nuestras escapadas al pueblo y una desbordante imaginación que hacía de un mundo nuevo una simple cueva del acantilado. Lo hacíamos todo juntos, éramos como una sola persona, hasta que nos comunicaron que el rey de Alejandría sería el mayor de los dos (yo). La verdad es que no comprendíamos muy bien la magnitud de la situación, pero nos trastocó que por una vez las condiciones de ambos no fuesen las mismas. Comenzamos a distanciarnos. Yo pasaba las horas con mi instructora y leyendo en la biblioteca de palacio, mientras él seguía con las escapadas, que con el tiempo se tornaron a engaños, llevaba una vida desordenada y de excesos. Con los años llegó mi proclamación como rey y renuncié a tornar su pereza en algo de provecho. Así transcurrió el tiempo hasta que una noche llegó algo que rompería todos los esquemas. Me enamoré de una joven que ayudaba a su madre a arrastrar una carretilla a orillas del Nilo. Juro que en sus ojos el mismísimo faro de Alejandría iluminaba a todos los hombres que se hallasen cerca, y que la madera de la carretilla florecía al ser tocadas por la piel de seda que la guardaba del frío. No sé si por miedo o emoción, salí corriendo de allí lo más rápido que pude. Le pedí a mi hermano que me sustituyese, borré mis huellas, tiré de mi sombra, y salí esa misma madrugada en su búsqueda. En los años que estuve buscándola aprendí casi todo lo que sé, de las estrellas, de los prados, los bosques, fugacidad, y sobre todo de añoranza. Muchas cicatrices, un semblante más serio, y una sonrisa sincera es el legado que me dejó su amor, que ni existió. Renuncié a todo por ella, incluso a ella. La logré encontrar una mañana de Junio en un poblado judío a los pies de un montículo de arena y grava. Estaba casada con un labrador y tenía un hijo mulato de unos meses. Pasé subido al montículo tres noches y dos días deshaciéndome de lágrimas y propósitos. Unos días después mientras viajaba a la deriva me hablaron de un antiguo reino en decadencia, cuyo rey desatendía sus necesidades. La historia y el sonido de la harmónica que la acompañaba me hicieron recordar que alguna vez tuve algo a lo que aferrarme, algo que permanecería ahí cuando pasasen calentones y locuras de amor., falsos faros y cantos de estrellas y lobos solitarios. Y decidí volver, sin nada que perder, y con todo que ganar.

He llegado a donde me espera mi hermano, con su mujer al lado. Mirarle es como mirar un espejo roto, pero soy consciente de que yo no tengo esa mirada de estar viendo un fantasma, ni ese color tan sano en la piel. Tenemos mucho de lo que hablar, pero ahora mismo siento que un vacío se me está llenando, como si cuando estamos los dos cerca nos complementásemos, formásemos una sola persona, como si el alma no fuese más que la esencia de algo superior, que se forma al unir las partes de una persona y relacionarlas, como si todo fuese uno. Como si un gran reino reuniese a gente tan distinta que no puedan existir los unos sin los otros, y que pudiesen perfectamente entre todos constituir una sola personalidad. El alma sería entonces la complejidad del ser y su complementariedad, y este reino es para mí el único ser.


12 de enero de 2010

¿Qué es el alma? Parte II


-¿Qué es el alma, Javi?

-Para mí es energía, la energía que nos hace funcionar, la que tenemos dentro. Todo lo que hacemos, pensamos, sentimos, todo son una serie de impulsos eléctricos que al morir dejan de interconectarse para mantenernos en pie. ¿Sabes por qué se dice Jesús cuando alguien estornuda? Antiguamente se creía que al estornudar el alma salía al exterior, y había que invocar a Jesús para que volviese a nosotros.


¿Energía? Interesante, el alma es lo que hace que suspiremos según muchos, el asunto a tratar es: ¿muere con nosotros? Nada se pierde en esta vida, se recicla y transforma. Cuando morimos nuestra materia se descompone y pasa a otros cuerpos, estos cuerpos pueden generar vida o no. La energía se disipa y almacena en otro espacio. Si el alma es la energía que nos hace existir, nuestra alma es un reciclado de anteriores almas, igual que nuestro cuerpo, y por alguna razón se han conjugado energía y materia para crear una unidad estructural compleja con millones de mecanismos y engranajes, de los que si falla uno se derrumba el conjunto.


El budismo, que defiende la equidad y dignidad humana por encima de todo, también mantiene que existe la reencarnación, situación que se puede confirmar desde este punto de vista, es más, lo que existe es la reencarnación múltiple, la energía y la materia se dividen para contribuir a formar parte de distintos entes, materiales e inmateriales. Pero ¡eh!, ¿es el alma material? dicen que al morir perdemos 21 gramos y que éstos pueden corresponder al alma, esto se dedujo a partir de un experimento de principios del siglo XX en el que un científico pesó a pacientes terminales y comprobó que perdían 21 gramos en el preciso instante de morir, sin duda un caramelo en la boca de los religiosos. Estudios posteriores defienden que ésto no fue más que fruto de un experimento impreciso y mal hecho, al morir la actividad eléctrica y química de nuestro sistema nervioso deja de funcionar y perdemos la capacidad de ser como un todo. Primero se va la energía, y luego la materia se ve obligada a terminar con ese juego, de momento. Watson, nobel que muchos de vosotros conoceréis sobre todo por la estructura de la doble hélice de ADN dedicó 50 años de su vida a buscarle una explicación científica y empírica al alma, alejándose por tanto de lo abstracto. Seguiré intentando recopilar datos someros y claros que nos ayuden a andar con más luz en éste camino, hasta entonces os dejo con este documental que espero os resulte interesante.




21 de diciembre de 2009

¿Qué es el alma? Parte I

-¿Quién soy? ¿Existimos?

-Sí… o no… depende. No lo sé.

-Alberto, ¿Tienes miedo?, contéstame, ¿Tienes miedo?

-Una vez… un cirujano ruso y un cosmonauta hablaban de religión. Sí, tengo miedo. Bueno, el cirujano era católico, sin embargo el cosmonauta no lo era, y presumía de haber estado en el espacio y no haber visto ni a Dios ni a los ángeles. Ante eso el cirujano le contesta que ha operado muchos cerebros, pero nunca ha visto un pensamiento.

El mundo de sofía



12 de diciembre de 2009

La muerte y la física


Salmo 12
¿Hasta cuando, Señor, seguirás olvidándome?
¿Hasta cuando me esconderás tu rostro?
¿Hasta cuando he de estar preocupado,
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuando va a triunfar mi enemigo?

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;

da luz a mis ojos
para que no me duerma en la muerte,
para que no diga mi enemigo: "le he podido",
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,

y cantaré al Señor por el bien qu
e me ha hecho.




¿Q caraj
o hago aquí?, ¿y qué soy yo? El tiempo no perdona. Cualquier momento puede ser el último. Ha pasado tanto tiempo ya... he olvidado tantas cosas... tengo miedo, tiemblo, pero seguiré escribiendo.

Una montaña de papeles se sitúa amenazante ante mí y todo es gris, gris como yo. Nadie a mi alrededor. Mejor, porque últimamente solo se acercan a mí para zancadillearme. Si mi vida es un cuento esta debe ser la parte en que reposo para lograr una increíble hazaña en cualquier momento. Pero después de tantos años, no parece que vaya a pasar nada. Esta situación me recuerda a la de hace unos cuatro años, pero
ahora sé mantenerme firme, tanto me recuerda que hasta vuelvo a marearme en ocasiones y a perder toda mi energía. Todo se vuelve azul y yo rezo
para que cuando todo se clarifique el mundo siga estando ahí, para tener otra oportunidad. La montaña de papeles sigue aquí, esa pila de cadáveres que me hace pensar cuánto vale una vida para arrebatarlas a nuestro antojo, seguramente dependa del euribor.

Estoy cansado, no sé exactamente de qué pero lo estoy, y mucho. Sigo a trompicones buscando algún p
atio con pintadas en el suelo y una fuente de la que beber. Todos mis sueños... ya ni lo son. Todo mi ser... todos mis ideales... está todo dormido. Ahí fuera me siguen bombardeando pero cada vez lo noto menos. Pertenezco a una especie rebelde y solitaria por naturaleza. De un modo esquemático, hace ya muchos años evitamos el contacto con el resto de animales, solo para cazarlos y engullir su vida, adoptamos una posición bípeda para la que no estábamos anatómicamente preparados, ni lo seguimos estando del todo. Una serie de fortuitos descubrimientos y alguna que otra habilidad nos hizo creernos los reyes de la Tierra. Podemos destruir todo cuanto queramos, ese es nuestro poder.

Suspira mientras te desan
gras, no pasa nada, en unos segundos morirás pero eres cristiano y Dios te salvará. Te cogerá de la mano y se llevará tu ser a otro lugar mejor, que no es físico, por lo que parece difícil estar en él, es más, no podrás ver el sitio, ni oír la voz de Dios, ni tocar realmente su mano, ni averiguar a qué huelen las nubes en las que te imaginas el paraíso. Pero no hay problema, porque tu ser seguirá existiendo de un modo metafísico, eso si obviamos el hecho de que lo que hace a tu ser es el sistema nervioso donde se localiza el cerebro y que controla absolutamente todo lo que sientes, y que al morir dejará de funcionar, perdiéndose todo lo que eres entre las voraces mandíbulas de los gusanos que se lo coman. Si quitamos todo eso que se queda en tierra, ¿qué es lo que se supone que va al cielo?. Pero es igual, tú dedícate a sonreír mientras por tu boca rezuman tus últimas bocanadas de vida, al fin y al cabo acaba de terminar tu oportunidad. Un placer.

Las personas vivimos de los sueños, y cuando los que uno mismo se hace se ven frustrados y no hay nadie ahí fuera que te despierte ninguno se vuelve todo un tanto vacío, todo da igual. Ama cuanto puedas, y hazlo sinceramente, es el único consejo que me queda ya.


Somos golems, titanes, unas bestias sobrenaturales con un sistema de defensa digno de los dioses, todo está montado en nosotros con una precisión de reloj y ni el mejor ingeniero podría diseñar algo igual. Somos entes que por alguna razón están en este lugar, que está lleno de miles de millones de entes que intentan continuamente acabar con nosotros, una infinidad de mecanismos nos defienden cada segundo mientras consumimos los segundos. Cada uno de nosotros podría ser el mejor de entre todos, pero para quitarnos esa responsabilidad hay un sistema a nuestro servicio que se dedica a formarnos para una vida monótona e inconcluente, si un objetivo lógico definido que esté orientado a aprovechar una oportunidad única, nos amuerman y nos vuelven grises. Y nos dejamos creyendo que la decisión es nuestra, el mundo no es como crees, ni como creo, si supieras parte de la verdad que te ocultan probablemente no estarías ahí sentado, pero como ni tú ni yo la sabemos, aquí estamos, de momento. Pero hasta nuestro propio organismo se cansa en algún momento de nosotros tendiendonos trampas mortales. Con la edad los procesos de descalcificación ósea y calcificación de las paredes aórticas parecen acoplarse. Se forman poros en el hueso y el calcio que desprende va a parar a los vasos sanguíneos haciéndolos menos elásticos y por tanto más resistentes al flujo sanguíneo, por lo que el corazón tiene que trabajar mucho más para llevar la misma cantidad de sangre a los tejidos mediante los vasos calcificados, pero todo tiene un límite. El límite suele ser el final del camino.

Todo sigue gris a mi alrededor, desde un cajón que abro sale rodando una alianza plateada con una inscripción que contiene el número 20, no sigo leyendo para no sufrir más de lo necesario, me limito a sonreír. Todo muere, todo se acaba. Todo. Todo tiene su principio, sus fragmentos buenos y los malos, y su fin. Terminar algo significa que al menos lo empezaste. Yo sufro porque estoy bloqueado, no sé qué hacer con la vida en estos momentos, pero sé que algún día todo mejorará, solo tengo que poner algo de mi parte.

Podemos resumir todo lo que he dicho en que la vida es un ciclo, pero llega un punto en el que no hay retroalimentación, yo no estaré siempre ahí para recordarte que vivas, ojalá alguien me lo recordase a mí. Es tan extraño haber sobrevivido tantos años y haber visto tanto como hemos visto... ¿verdad?. Estoy plantándole cara a la muerte en esta etapa de mi vida, es parte de mí y algún día dejará de perturbarme, por el momento seguiré absorbiendo lo que me enseñan los niños en el voluntariado de pediatría, y es que cuanto más nos acercamos al punto final y ''avanzamos'' más nos alejamos de la vida humana como tal. Tranquilo, sigues vivo, por extraño que sea.

13 de agosto de 2009

Hilos de luz

¿Qué puede ofrecerte una marioneta? Un títere de abstracto titiritero sobre cuya cara han dibujado con un lápiz gastado una sonrisa que sesea, con una peluca de fiesteras serpentinas oscuras y unos ojos pintados de un modo desigual, con una pajarita de color carmín brillante y un colorido traje de papel charol con múltiples roturas, con rasguños sobre su frágil madera y unas muñecas atadas con trapo, con agujas como dedos y con unos zapatos tallados con aguja de diamante. Con invisibles hilos que le salen de la cabeza y del pecho, y de las extremidades.

Le gustaría poder tocar el piano, o poder arreglar las desencajadas piezas de otras marionetas, pero no puede. ¿Por qué? quien sabe. En ocasiones llegan otros abstractos titiriteros y compran con dinero a alguna de las marionetas que acompañan al títere en la función. Cuán maravilloso debe ser el dinero si puede comprar vidas. Debe ser de un color verde brillante, como el de una libélula que planea sobre un riachuelo, tener un sabor intermedio entre la miel y el chocolate fundido, poseer un tacto áspero y suave que relaje al tocarlo, que al ponértelo en la oreja se escuche el sonido de los pájaros que cantan en una mañana de abril y oler a hierba fresca, o a leche materna. Si no, ¿cómo se explicaría?

Cuando las luces se encienden y los acordeones resuenan por las calles significa que ha llegado el momento de su actuación. Emocionado, sale a escena y baila, tararea una canción olvidada de color amarillento y hace reverencias al público. Noche tras noche, recibe como respuesta a su alegría abucheos por parte del público, que no está nunca satisfecho. Él sabe que es telonero del auténtico espectáculo, y totalmente prescindible. Aun así sigue bailando, porque en ocasiones se sitúa al fondo del teatro una pequeña niña subida a los hombros de su padre que le chilla y le aplaude.

Cuando acaba el espectáculo es arrojado con rudeza a una vieja caja junto a otras marionetas que ya han cumplido su función por esa noche. La caja es colocada en el patio de detrás del teatro de los sueños, desde donde se ve una calle de la feria. La marioneta podría en cualquier momento echar a andar y liberarse de los hilos para ser libre y campar a sus anchas por el mundo, llegando incluso a poder contemplar el mar, pero si hiciese eso la soledad sería su única compañera. Teme la soledad, y la evita, aguanta, y observa. A la intemperie, y desde ese punto del patio, solo se ve en la noche un gato negro que busca por los tejados algo de comida sobrante, y que se queda mirando fijamente a las personas que pasan. Precisamente personas es lo que más ve por el día, se pregunta el por qué de sus sonrisas y sus apretones de mano, y mientras intenta comprenderlo ve como se acerca de nuevo el momento de su actuación, su oportunidad. Y así día tras día. ¿Qué puede ofrecerte una marioneta, además de una burda metáfora de su condición?.

Y… ¿Qué pasaría si derepente esa marioneta decidiese liberarse de su pesado cuerpo aún renunciando a la sonrisa de aquella chiquilla? (dando por hecho por tanto que sueña y recuerda). Dado que abstracto es su titiritero, solo podría librarse de él igualando sus condiciones de abstracción. ¿Qué hay más abstracto que una luz verde y pálida? Pues caso resuelto.

Tan inmensa es la decisión de pasar de la esclavitud a la libertad, que la decisión que la seguía no debía ser de ninguna manera desmerecedora a su rango de primera decisión en libertad. La gente que ríe, el dinero y el gato. Eso es todo lo que sabía del mundo exterior, y lo menos terrorífico era el gato. Por tanto la decisión estaba ya tomada, sería un gato, un felino negro. Para aprender a ser gato tendría que seguir a aquél gato de cada noche, aprender sus costumbres y su filosofía de vida.

Cuando vio al gato, se desplazó hasta su posición, y cuando éste terminó de comer comenzaron su travesía por los tejados. Al ángel le sorprendió el paralelismo entre sus vidas: El gato negro dormía todo el día en una esquina apartada, y cuando llegaba la noche es cuando comenzaba a vivir, iba de barrio en barrio buscando comida, en alguna ocasión encontraba alguna gata con la que flirtear, y cada noche se paraba durante horas en un tejado. Cuando llegaba el día, dormía, como él había esperado en la caja.

El tejado era un punto obligatorio, y no era nada especial, era viejo inestable y no se divisaba comida por ningún lado, pero cada noche iban allí. La luz se preguntó desde cuándo había estado aquel gato mirando cada noche por la ventana que enfrente se iluminaba, y cuanto tiempo más estaría. ¿Por qué dedicar la libertad a observar por una ventana? ¿Qué quería ver? ¿Qué esperaba? Cansado de hacerse preguntas y de observar la cara de tranquilidad del felino, el ángel se decidió a mirar por la cristalera. La escena no era para nada singular: Dos niños, el mayor dormido, y el pequeño sentado en el suelo con un rostro inquieto y curioso, y sentados en el sofá sus padres, frente a ellos una televisión que emitía un estúpido programa americano llamado Ally Mcbeal, entonces se produjo un breve diálogo: -Mamá, que es un condón- dijo el pequeño, -¿se lo contamos ya?- murmuraron los padres entre risas. La luz dedujo que el gato no rondaba aquél lugar por la televisión, ni por los tales ‘’condones’’, sino por algo más interesante…

9 de mayo de 2009

La muerte y la metafísica

Os recomiendo que no leáis esta entrada, posiblemente es lo más crudo y real que he escrito...

Hace una semana mi perra Kira alumbró a cuatro cachorros que cabían todos en la palma de una mano. Desde entonces los ha cuidado, protegido, y alimentado.

Sin embargo, uno de los cachorros era más débil. No mamaba, probablemente le fallaba el olfato. A los cinco días sus hermanos eran el doble de grandes que él, y el hambre empezaba a pasarle factura. Sin poder ver aún lo que le rodeaba, se limitaba a llorar buscando a su madre, intentando arrastrarse con sus débiles piernas soltaba alaridos que reflejaban el dolor más intenso. Dejaba de llorar cuando yo le acariciaba, pero al soltarle seguía. Sin querer comer, y vomitando la leche de vaca no metabolizada, iba perdiendo fuerzas, quedándose sin vida. No estaba hecho para un mundo como éste.

Al medio día del jueves llegamos mi hermana y yo a mi casa, y ella subió corriendo a mi habitación. Gritó, el grito fue el más terrorífico y cruel que he escuchado, una niña de diez años estaba llorando desesperadamente al ver algo que no debió ver. El perro había muerto, y su madre se lo estaba comiendo, en el suelo de mi cuarto había un cadáver decapitado. Yo ya lo esperaba, necesitaba nutrientes para seguir alimentando al resto de cachorros, los vivos. Abrí las ventanas y limpié la sangre que había quedado en el suelo.

Un ser vivo que no nació para luchar, no comprendió como sobrevivir, y lloraba, lloraba toda la noche manteniéndome despierto. Gritaba de dolor sin que nadie le pudiese ayudar, ni un veterinario. Su destino era el más cruel y tempranero. Un rato después, me paré a observar como los cachorros mamaban, estaban alimentándose de la vida de su hermano, y a la vez otros organismos se alimentarán de la materia orgánica de los cachorros. La materia fluye continuamente, pero, ¿y lo que no es materia?.

Desnudo en la ducha, me dio por reflexionar. Si antes de existir no éramos nada, obligatoriamente, y dado que la vida fluye, algún día volveremos a ese estado. Pero siguiendo esa norma, si ahora tenemos existencia, podemos volver a tenerla alguna vez. Me gustaría creer en Dios, y entiendo el por qué del invento de la religión. La religión se ha inventado para proporcionarnos la felicidad, para que a nadie se le ocurra tener los pensamientos que rondaron mi cabeza.

Cuando yo era un niño, me fundía en los brazos de mis padres para que me diesen calor, y para sentir su piel protegiendo a la mía. Lo que más temo en la vida es perderlos, no creo que me pudiese recuperar. Siempre quise experimentar el madurar, el crecer, no sabía que eso significa el ir muriendo, que se consuma la vida. Estoy consumiendo mi vida en soledad, probablemente cuando muera no tenga a nadie a mi lado a quien decirle lo último que pensó mi ser. El final.

En la ducha, un pensamiento crudo y real como la vida atravesó mi cabeza como una aguja afilada. Ante ese pensamiento, se me cayó el teléfono de la ducha y me quedé un rato mirando al vacío. No quiero morir. El cachorro murió demasiado joven, no tuvo tiempo de disfrutar de las cosas que valen en la vida, ni de desarrollar su existencia. Supongamos que, con suerte, viviré unos 60 años, viviré en una parte del mundo y en un momento de la historia que no he elegido, y no podré disfrutar de otro. En esos 60 años habré acumulado millones de sentimientos, historias, se habrá forjado mi persona. Supongamos ahora que cuando tenga esos 60 años, pierda las ganas de vivir y de comer, y que llore a todas horas esperando mi destino. Cuando acabe muriendo y cierre por última vez los ojos, mi cuerpo poco a poco se descompondrá y ya no gozaré de los sentidos, todas las cicatrices de mi cuerpo ya no importarán, ni los deseos ni odios que despertó. Independientemente de la existencia, viene aquí el gran drama, la esencia que se deriva de ella. Cuando vaya a morir, se acabará toda mi persona, no existirán mis pensamientos, mis dudas, mis penas, mis alegrías... todo lo que he cosechado en la vida caerá por un precipicio y no quedará nada, o ni eso. Dentro de los miles de millones de años que han existido y existirán, nos ha tocado vivir un período de 14 a 90 años como mucho, en el que nuestra responsabilidad es disfrutar al máximo de la vida, y estar con las personas a las que de verdad queremos. Solo viviremos eso, no tendremos más oportunidad y una vez acabado esto habrá lo mismo que antes de que naciéramos, osea, que todo se acabará y no existiremos, lo que somos solo será unos cuantos años más, luego seguirán viviendo otros, pero ya no habrá nada relacionado con nuestra esencia. Lo que somos se perderá en un vacío y lo que existimos pasará a otros organismos. Lo peor es que no seguiremos pensando. Creo que la gente no es realmente consciente de la dimensidad de esta cuestión, que es la más dramática, no se da cuenta, no reflexiona. Tenemos un tiempo limitado para hacer algo o no hacerlo. Creo que no debo contar otras cosas que pensé, por aprecio a los que han seguido leyendo, no quiero que malgasten su tiempo pensando cosas tan horribles.

Cuando salí de la ducha, aún desnudo, me pregunté qué soy yo exactamente, el por qué soy, y qué hago rodeado de tanta maravilla. Sea como sea, soy ese algo por algún motivo, y necesito algo para orientar el poco tiempo que me queda, y seguir viviendo. Al día siguiente, en la estación de autobuses vi un anciano rodeado de gente y tirado en el suelo y al que no paraba de sangrarle la nariz, y luego en el autobús se acercó a mi un chiquillo a demostrarme que acababa de aprender a andar, con una amplia sonrisa. A partir de estos dos datos tuve más claro aún cómo quiero orientar mi existencia, o lo que queda de ella.


Ojalá existan el cielo o el infierno...


14 de julio de 2008

¿Por qué me llaman loco?

Por no entender la guerra

Por creer en la vida después de mirarla a los ojos

Por mirar hacia arriba cuando hay tantas cosas abajo

Por sonreir

Por no sonreir

Por querer buscar belleza en la basura

Por haber asumido mi papel y el de todo el que me rodea

Por ser igual que todo el mundo

Por pensar

Por tener fe en la humanidad

Por ser pesimista, por no fiarme de nadie

Por decir que nada de lo que hacemos importa ni importará

Por amar los detalles, lo fugaz

Por ser joven

Por obsesionarme con unos ojos

Por buscar tentaciones y no huir de ellas

Por creer en lo que se me ocurre cada mañana, y no ser cerrado de mente

Por odiar el dinero

Por querer vivir lo más dignamente posible

Por buscar la perfección y nunca acercarme

Por dejarme llevar

Por creer en la ciencia

Por no resignarme a pesar de todo

Por gustarme arriesgar pero no atreverme

Por intentar cultivar amistades profundas

Por intentar siempre mantener la cabeza alta

Por intentar ayudar a la gente

Por no querer ayudar a todo el mundo

Por gustarme defender lo indefendible

Por ser persona

Por tener ilusión

Por observar y no actuar

Por creer en el amor

Por parecerlo

Por no serlo...

30 de enero de 2008

Payasos, alces y demás

Ayer me pidieron que pusiera algo divertido aquí en blog, y como yo (pobre de mí), no se hacer eso, pues hablaré de payasos, porque, ¿Qué hay más divertido que los payasos, eh niños?...Pues eso...

Pues ESO, el otro día echandole un vistazo a un link que me habían pasado con peliculas para bajar por pando (sí, soy un pirata, atrapadme si podeis), y una de ellas me llamó muchísimo la atención, porque es una película que ví de niño, aunque no pude terminarla...



Y claro, la espinita se queda clavada, en resumen la peli (titulada IT) trata de un payaso loco asesino (pero el tío es la monda), y bueno, la terminé de ver, por lo que ya me puedo morir tranquilo...


El caso es que reflexionando, me he dado cuenta el porqué yo no era uno de esos niños con miedo a los payasos (algo bastante común, y es que mucha confianza no inspiran, ¿Por qué os maquillais?¿Qué ocultais malditos?). Y es que mientras no tengan dientes afilados ni me den globitos que al explotar lo llenen todo de sangre (o en su defecto ketchup, que también acojona) a mí me la pela...

Ya de paso aprovecho y pregunto:

''¿Cuál era tu principal miedo cuando eras crío?''



Otra cosa, busco alquilar un alce (me da igual el precio), pero necesito que sea el alma de todas las fiestas, y si trae la chupa y las gafas de sol mejor. Sonará un poco extraño imagino, ya escribiré para qué lo quiero cuando consiga uno... De aquí a Hollywood!!


(si podeis ayudarme con esto dejadme algun comentario o algo, aunque no corre prisa de momento)





A todo esto, esta última semana me ha dado por escuchar una canción, os la dejo por si os interesa:



Calamaro, Sabina y Fito Páez - Más Guapa Que Cualquiera




Hala, hasta la semana que viene.

1 de enero de 2008

Feliz año





Bueno, pues celebremos que ya ha pasado un año desde la última vez que celebramos un año.




Pero no un año cualquiera, sino el año nuevo, que el calendario ha querido que sea hoy...

En fin, con la resaca no sé ni lo que digo.

La cuestión es que todos los años, la gente; con tanto alcohol, matasuegras, etc; se propone cumplir ciertos propósitos durante el año venidero. Estos se suelen transformar en deseos inalcanzables (dejar de fumar, ganar más dinero, ser mejor persona...) y al poco tiempo se olvidan.

Pero lo que a mi de verdad me interesa de verdad (o no) es saber:



''¿Cuál es tu propósito para el año 2008?''


PD: El mío es cumplir alguno de los propósitos de años anteriores, que ya toca.

PD2: Si podeis decir lo que estabais tomando cuando se os ocurrió ese propósito, mejor. Y lo más importante, ¿quién os lo vendió?

25 de diciembre de 2007

¿...Nunca..?



''He tenido unos dias extraños. Dias de frio en
los huesos y lluvia, de exigirme y de


no dar de si, de intentarlo y fracasar, de
jardines en los que no me queria meter, de problemas que he ignorado ... de
deseos y de ilusiones y desilusiones, de saber lo que no debo esperar, de
cervezas, de intentos, de caidas y lesiones, de llamadas perdidas y mensajes que
no llegan, de pies frios y musculos doloridos, de sentirme mal y sonreir, de
sentirme bien y llorar, de forzar, de desistir, de insistir ... de querer parar
el tiempo, de pensar….
''





¿...Nunca te ha pasado esto...?

¿Dilema sencillo?


''¿ Qué es más importante ?¿Que millones de personas
griten tu nombre o que una sóla persona lo susurre miles de veces ?
''


Esto, dirá alguno, es un dilema sencillo, me quedo con tal o con cual...

...¿pero realmente es eso lo que pensamos?...

...¿Estamos seguros de que, de darse un cruce de caminos, elegiriamos el que acabamos de pensar?...


Nos Vemos
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